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Tummy Time: una oportunidad para descubrir el movimiento
Educación que transforma la manera de acompañar el desarrollo.
Mariene Ostolaza

Colocas a tu bebé boca abajo y, apenas unos segundos después, comienza a mostrar incomodidad, intenta levantar la cabeza, mueve sus brazos y finalmente llora. Lo cargas nuevamente y aparece una pregunta que he escuchado repetidamente de las familias: “¿Estaré haciendo algo mal?”. Desde que comencé a ofrecer clases de Tummy Time en 2024, he tenido la oportunidad de escuchar esta y muchas otras inquietudes de madres, padres y cuidadores que genuinamente desean favorecer el desarrollo de sus bebés, pero que no siempre se sienten seguros sobre cómo hacerlo. Esas conversaciones me han permitido comprender que, para muchas familias, el Tummy Time puede convertirse rápidamente en una tarea que sienten que deben cumplir correctamente. La preocupación comienza a centrarse en cuánto tiempo debe permanecer el bebé boca abajo, si está realizando los movimientos esperados o si debería tolerar mejor la posición. Sin embargo, mi experiencia con las familias me ha llevado a mirar el Tummy Time desde una perspectiva diferente. Para mí, no se trata solamente de colocar a un bebé en posición prona ni de acumular minutos durante el día. Se trata de crear un espacio seguro donde el bebé tenga la oportunidad de experimentar el movimiento, interactuar con su entorno y comenzar a descubrir las posibilidades de su propio cuerpo. También se trata de que las familias puedan observar ese proceso con mayor conocimiento, seguridad y confianza. Por eso, cuando pienso en Tummy Time, pienso menos en una actividad que debe completarse y más en una oportunidad que podemos ofrecer.
Esta perspectiva también ha transformado mi manera de entender mi práctica clínica como fisioterapeuta. Crear las clases de Tummy Time representó una decisión consciente de darle un giro a mi práctica y dirigir una mayor parte de mi trabajo hacia la educación de las familias. Durante estas experiencias he confirmado el valor de detenernos, escuchar sus preguntas y explicar no solamente qué pueden hacer con sus bebés, sino también por qué esas experiencias de movimiento son importantes. Educar a una familia no significa entregarle una lista de instrucciones para reproducir en el hogar. Significa ayudarla a comprender lo que está observando, reconocer las respuestas de su bebé y sentirse más preparada para acompañar su desarrollo. Desde esta perspectiva, una clase de Tummy Time deja de ser solamente un espacio para enseñar posiciones o actividades y se convierte también en un lugar para conversar, observar y aprender juntos. Las preguntas de las familias han sido especialmente valiosas porque revelan preocupaciones que no siempre son evidentes desde nuestra perspectiva como profesionales de la salud. Cuando una madre, un padre o un cuidador pregunta si está haciendo algo incorrectamente porque su bebé llora, detrás de esa pregunta puede existir incertidumbre acerca de su capacidad para ayudarlo. Es precisamente ahí donde considero que la educación adquiere un papel esencial dentro de mi práctica. Mi propósito no es que las familias salgan de una clase pensando que existe una única manera “correcta” de hacer Tummy Time, sino que comprendan mejor la experiencia de movimiento que pueden ofrecerle a su bebé.
Hoy veo el Tummy Time como algo aparentemente sencillo que puede abrir un espacio importante de aprendizaje tanto para el bebé como para su familia. Mientras el bebé experimenta cómo levantar la cabeza, apoyarse, moverse y responder al entorno, la familia aprende a observarlo desde una perspectiva diferente. Aprende a reconocer el esfuerzo, permitir la exploración y comprender que el movimiento no siempre tiene que verse perfecto para tener valor. Esta visión es también la que deseo que defina esta nueva etapa de mi práctica clínica: una práctica en la que la educación de las familias ocupe un lugar central. Mi experiencia desde 2024 ofreciendo estas clases me ha permitido reconocer que compartir conocimiento puede ser una intervención poderosa cuando ese conocimiento ayuda a una familia a sentirse más preparada para acompañar a su bebé. Por ello, mi visión del Tummy Time no comienza con un cronómetro ni termina cuando el bebé deja la posición prona. Comienza con la oportunidad de mirar al bebé, comprender lo que está intentando hacer y permitirle explorar el movimiento dentro de un entorno seguro y acompañado. También comienza con una familia que entiende mejor lo que observa y que puede participar de manera informada en esas primeras experiencias. Para mí, ese encuentro entre movimiento, observación y educación es lo que le da verdadero sentido al Tummy Time. Y es precisamente desde esa visión que nace este espacio: para acercar la fisioterapia a las familias a través de educación que les permita comprender, acompañar y disfrutar el movimiento desde sus primeras etapas.