Mi historia en la fisioterapia pediátrica comenzó mucho antes de convertirme en fisioterapeuta. Comenzó observando a mi prima, quien tiene síndrome de Down, recibir terapia física de la mano de Carmen Abril, una fisioterapeuta muy querida en Puerto Rico. Ver cómo su trabajo podía abrir oportunidades y transformar vidas despertó en mí una vocación que, desde entonces, se convirtió en mi norte: ayudar a cada niño a descubrir su potencial.
Una vocación que me llevó más lejos
Mi primer trabajo fue en SER de Puerto Rico, donde comenzó a tomar forma mi camino profesional. Mi interés por comprender el movimiento humano me llevó hasta Chile, donde me certifiqué en análisis de la marcha y del movimiento mediante tecnología avanzada y sistemas de análisis tridimensional.
Posteriormente, durante nueve años en el Hospital de Veteranos en San Juan, tuve la oportunidad de atender casos de mayor complejidad y profundizar en la fisioterapia cardiovascular y pulmonar. Estas experiencias ampliaron mi perspectiva clínica y me enseñaron a reconocer el movimiento como una herramienta fundamental para la recuperación, la funcionalidad y la calidad de vida.
Paralelamente, dirigí un centro de cuido y desarrollo infantil durante ocho años. Allí conecté profundamente con las familias y confirmé una convicción que continúa guiando mi trabajo: los niños aprenden jugando, explorando y descubriendo el mundo a través del movimiento.

Educar, liderar y crecer en equipo
La educación y el liderazgo han sido extensiones naturales de mi vocación. Como profesora de futuros doctores en Terapia Física e instructora clínica, disfruto compartir mis experiencias, fomentar el pensamiento crítico y contribuir a la formación de profesionales sensibles, comprometidos y preparados para transformar vidas.
También he tenido la oportunidad de servir como Student Ambassador de la American Physical Therapy Association (APTA) para Puerto Rico, secretaria de la Asociación Puertorriqueña de Fisioterapia y miembro del Social Media Committee de la sección de Acute Care de la APTA.
Creo firmemente que los grandes logros se construyen en equipo. Compartir conocimientos, unir fortalezas y trabajar por un propósito común nos permite llegar más lejos de lo que podríamos llegar individualmente.
La maternidad: mi mayor transformación
Soy mamá de dos hermosas niñas que han transformado profundamente mi manera de ver la vida y mi profesión. Me han enseñado a valorar los pequeños logros, a mirar el desarrollo desde otra perspectiva y a comprender aún más las emociones, los retos y las esperanzas que acompañan a cada familia.
Uno de los momentos más memorables de mi vida ocurrió el día en que debía graduarme de mi doctorado en Terapia Física. No pude asistir a mi graduación porque estaba dando a luz a mi primera hija. Mientras culminaba una etapa académica extraordinaria, comenzaba una de las aventuras más importantes de mi vida: la maternidad.
Esta experiencia me recuerda que la vida no siempre sigue nuestros planes y que algunos de nuestros logros más grandes no ocurren en un escenario, sino en los momentos que nos transforman para siempre.
En ese camino, mi esposo y mi familia han sido fundamentales. Su apoyo me ha permitido continuar creciendo, soñando y construyendo proyectos que integran mis distintas pasiones. Mi historia también es la historia de quienes han caminado conmigo.

El deporte y el poder de pertenecer
El deporte ha sido parte esencial de mi vida. A través del cheerleading, competí en diferentes niveles y tuve la satisfacción de obtener una medalla en las Justas de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI) representando a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Allí aprendí que la disciplina, la perseverancia y el trabajo en equipo pueden llevarnos a alcanzar grandes metas.
Más adelante, mi participación en Special Olympics me llevó a conocer personas y comunidades en diferentes partes del mundo. Estas experiencias reafirmaron una de las convicciones más importantes de mi vida: todos queremos pertenecer, ser aceptados y tener la oportunidad de demostrar nuestras capacidades.
He encontrado en el movimiento y el deporte una plataforma extraordinaria para promover la inclusión, crear conexiones y ofrecer oportunidades de participación. Esta visión también alimenta mi interés en el desarrollo motor desde la infancia: preparar a los niños para disfrutar del movimiento, desarrollar sus habilidades y descubrir, a su propio ritmo, todo lo que son capaces de hacer.

Hoy, todas esas experiencias se encuentran
Soy fisioterapeuta, educadora, madre, deportista y defensora de la inclusión. Cada una de estas facetas me ha enseñado algo diferente: la ciencia me ha dado herramientas para comprender el movimiento; las familias, la importancia de escuchar; la maternidad, una mirada más empática; la educación, la oportunidad de multiplicar conocimientos; y el deporte, la capacidad de unirnos alrededor de un propósito.
Hoy integro la fisioterapia pediátrica, el desarrollo motor, la educación familiar y el deporte con una visión que comienza desde los primeros meses de vida y busca acompañar a los niños mucho más allá de sus primeras destrezas.
Mi propósito es ayudar a las familias a reconocer el potencial de sus hijos, crear oportunidades para aprender a través del juego y contribuir a que cada niño pueda participar, crecer y disfrutar del movimiento.
Porque el movimiento no comienza cuando un niño aprende a caminar, ni termina cuando alcanza una meta deportiva. Es parte de nuestra manera de descubrir el mundo, conectar con los demás y encontrar nuestro lugar en él.
“Creo que detrás de cada movimiento hay una oportunidad: de aprender, de crecer, de conectar y de pertenecer. Y ese es el propósito que continúa guiando mi historia.”
